En la reunión del Cartel de Medellín, los
asociados discutieron las posibles soluciones al problema de la publicación de
El Espectador. El periódico reveló los antecedentes penales de Pablo Escobar,
el cual estuvo preso en 1973. Diferentes perspectivas se trataron: una facción
creía que la mejor solución era asesinar a Guillermo Cano, fundador y editor
del periódico. Un proponente de este plan fue Popeye, quien declaró que se
debía torturar y asesinar al editor, y plantar una bomba en las oficinas de El
Espectador. Gonzalo Rodríguez estuvo de acuerdo. Por otro lado, integrantes
como Gustavo Salazar Pineda, abogado de varios miembros del Cartel, declaró que
un asesinato no es la solución apropiada, ya que este atentado atraerá mayor atención
negativa alrededor del Cartel y su líder.
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